por Salvador Trallero, publicado en la revista local Quió en mayo de 2026
Sucedió hace apenas unos meses, en el edificio del Hospital en el barrio del Carmen; acudía a una reunión, y en el vestíbulo de entrada pude escuchar varias palabras que resonaban en el aire junto a la puerta ligeramente entreabierta de una clase, que supuse de español, de la Escuela de Adultos. Mirando con sigiloso disimulo, vislumbre varios inmigrantes con los abrigos abrochados, las manos encajadas en los bolsillos y sus gorros calados, mientras la voz de la profesora preguntaba:
Por qué… ¿sabéis en que comunidad autónoma estamos?
a lo que siguió un amplio y absoluto silencio que duró más tiempo del que nadie habría esperado, prosiguiendo e incidiendo la maestra:
estamos en Aragón, es importante que lo sepáis, estamos en la comunidad autónoma de Aragón…
Los cambios que han empezado a producirse por la llegada de la inmigración (que bienvenida sea por motivos conocidos por todos) apenas acaban de empezar. Con un porcentaje en Sariñena-Monegros superior al 20%, las transformaciones en un futuro muy próximo van a ser importantes y profundas en el ambiente social, educativo, asociativo, económico, el sector
hostelero-comercial, cultural, folclore, tradiciones…
En mal momento nos pilla esta transformación, con una sociedad sariñenense fracturada y reventada por el sectarismo político irrespetuoso (y algunas personas tóxicas), más interesado en mantener la estructura clientelista que en impulsar ideas, planes y proyectos de desarrollo. Ya saben la muestra que tenemos en la villa: dos clubs de fútbol, dos desfiles de Carnaval, dos lugares de pregón, dos clubs de lectura, dos bailes para las fiestas patronales, dos colores para el escudo, tres denominaciones para la Casa de la Cultura, dos nombres para el Museo de Sariñena, dos asociaciones de mujeres…












