Una maravilla

Una maravilla

Una maravilla (I)  por Salvador Trallero, junio de 2026
Ese era el espectáculo que pude contemplar junto a la carretera en un campo en las cercanías de Sariñena. Varias filas de almendros se extendían hasta una media distancia, enmarcando en su final las juguetonas nubes blanquecinas, impulsadas por el viento en el azul celeste del cielo monegrino. Líneas rectas, con sus ramas pardas florecidas; los pétalos blancos se desprendían jugueteando en su caída con una brisa ligera, e iban cubriendo el suelo de una claridad que parecía un trampantojo de paisaje nevado. Caminé en la tranquilidad del silencio entre ellos, mis huellas marcaban el manto de pétalos que cubrían la tierra cual alfombra aterciopelada. Una maravilla.

Una maravilla (II)
Y pensé en esta época de florecimiento de finales de marzo y comienzos de abril, en el valle del Jerte en Cáceres, que ha confiado y apostado por el desarrollo a través de los atractivos turísticos propios; han ido desarrollando con el paso de los años varias rutas turísticas para ver los miles de cerezos en flor que pueblan sus laderas, valles y colinas, logrando atraer a un turismo especial en cantidad de docenas de miles de personas, que animan la economía local comercial, hostelera y de servicios de todo tipo. Y aquí, en Monegros, los responsables políticos de la institución comarcal, sin ideas de futuro, sin proyectos de desarrollo, sin ilusión.