En el bus

En el bus

por Salvador Trallero

Estaba cercana en el reloj la hora de las diez de la noche cuando salía de Zaragoza por la avenida de Cataluña de retorno a casa; las luces de farolas, semáforos y otros letreros centelleaban iluminando con sus tonalidades diversas y colores diferentes las rúas, creando una miscelánea curiosa y llamativa. Al parar junto a un semáforo en rojo, un autobús, royo también, se detuvo a mi lado, apenas iban en su interior unas pocas personas, entre ellas un jovenzuelo que con sus auriculares en las orejas, ajeno quizás al mundo, estaba sentado con los pies sobre los asientos frente a él. Miré calmado, y pensaba en aquella asignatura escolar que nos enseñaban de niños, la de educación cívico-social, y de cómo ha ido cambiado todo hasta la actualidad, cuando entonces el chico giró su cara, mirándome. Señalé con brazo y dedo extendido sus pies mientras el semáforo cambiaba de tono bermellón a color esmeralda y el bus comenzaba a moverse; se sorprendió, quitando raudo los pies del asiento vecino a la vez que me mostraba su pulgar hacia arriba en señal de conformidad, a lo que respondí con la misma señal y una sonrisa. No está todo perdido; todavía no, pensé.