por Marga Bretos, publicada en el Diario del Alto Aragón el 3 de mayo de 2026
¿Qué criterios sigues para decidir qué obras publica Sariñena Editorial?
Especialicé la editorial en ensayo, imagen e historia, que es lo que me gusta, por lo que, en principio, es la temática que edito.
¿Qué papel crees que debe desempeñar un editor en la preservación y difusión del patrimonio histórico y cultural?
La apuesta tiene que ser clara por impulsar libros que recojan, guarden y preserven una pequeña o gran parte de nuestra historia a través de las imágenes y la palabra. Recoger testimonios orales es una parte importante, hemos perdido cuentos, versos, coplas, canciones… y con los grandes cambios que han empezado, vamos a vivir una transformación de primer orden en todo el ambiente social. Hay que preservar para dar a conocer, y saber cuál es nuestra historia. Conozcamos el pasado, para comprender el presente y preparar el futuro. Y aquí es donde las instituciones deberían tener esa sensibilidad cultural para apoyar y acompañar estos proyectos. En esta filosofía citaríamos libros como Sariñena Antigua, Zaragoza Antigua, Alas Rojas, Monegros tierra de color, La destrucción de Sijena, Homenaje a Cataluña y Aragón de George Orwell.
¿Qué te impulsa a escribir y qué buscas transmitir con tus libros?
Me gusta escribir, recoger y difundir historia; con ello estoy transmitiendo conocimiento y cultura, historia del territorio, modos de vida, cambios sociales, elementos históricos… Hasta la fecha el libro ha sido el gran transmisor del Conocimiento; ahora, con las redes sociales y su mal uso, unidas al comienzo de la Inteligencia Artificial, tenemos que reflexionar sobre qué camino tomar.
¿Qué papel crees que debe desempeñar un escritor en la preservación de la historia y la identidad de un territorio?
Es una filosofía personal de escritor y ciudadano, implicarse y contribuir al conjunto de la sociedad en la que uno vive para mejorarla. Un territorio avanza y se desarrolla dependiendo de su “capital humano”, de la participación de la gente más allá de su propio trabajo. Los territorios que no conocen ni defienden su historia y patrimonio, tienen pasado, tienen presente, pero no tienen futuro. No hay que ir contra nada, solamente defender lo propio y transmitirlo. Y en esa filosofía de acción estoy desde hace muchos años con los libros y organizando actividades culturales, lo que en algún círculo no se ve con buenos ojos; el éxito siempre llega acompañado de la envidia, lo que en el medio rural se acentúa más. Muchísimas personas me felicitan y animan a continuar: Sigue adelante, y no mires atrás para ver si alguien sigue tus pasos; el caso contrario es la inquina que alguna persona ha tomado desde hace muchos años contra mi figura a todos los niveles por organizar actividades culturales. Es lo que hay.
¿Qué revelan las Alas Rojas sobre la participación extranjera y la dimensión internacional de la Guerra Civil española?
Cada vez está más extendida la denominación de Guerra de España, que fue el preludio de la II Guerra Mundial, con la participación de docenas de miles de combatientes de más de 50 países diferentes, sobre todo marroquíes, italianos, irlandeses, portugueses, alemanes y rusos. La aviación fue el arma decisiva en el conflicto, demostrando hasta hoy, antes aviones y ahora drones, que el que tiene el dominio del aire tiene mucha batalla ganada. Aquí llegó lo más avanzado de sus aviaciones, siendo una zona de ensayo de nuevas tácticas y armamento, cuyas prácticas se aplicaron y siguieron desarrollando en la II Guerra Mundial.
¿Cómo interpretas el testimonio de George Orwell en Homenaje a Cataluña respecto a las tensiones internas dentro del bando republicano?
Orwell vivió la guerra como un combatiente más de trinchera, y allí pudo vivir las divisiones internas del bando republicano, culminados con su experiencia en los “hechos de mayo” y el enfrentamiento armado en Barcelona. Orwell tuvo que huir para no ser detenido por sus ideas, decepcionado por la manipulación y mentiras del poder establecido. El sectarismo es algo que continuamos viendo cada día en nuestra sociedad actual. Orwell fue un “resistente” contra el clientelismo sectario, y nos indicó lo importante de analizar “la realidad de los hechos” no las divagaciones manipuladas.
¿Por qué crees que la Guerra Civil sigue generando tanto interés y debate, y qué aportan obras como las tuyas para comprenderla mejor?
Los franceses tardaron doscientos años en superar las consecuencias de la Revolución francesa. Nosotros llevamos noventa, que se cumplen este año. Un conflicto que enfrentó al poder militar, económico, religioso e institucional, que no quería perder sus privilegios, contra los ciudadanos y los cambios que ya se vislumbraban; el debate está servido. El poder establecido siempre quiere mantener su status, como vemos actualmente. Cualquier lectura sobre la guerra nos lleva a entenderla un poco mejor y ver sus consecuencias actuales. Se están haciendo bastantes trabajos sobre esa denominada “microhistoria” que da lugar a la historia general, esas pequeñas trayectorias en la guerra de personas desconocidas que nos muestran la realidad diaria más allá de los grandes nombres y grandes batallas.
¿Qué te llevó a investigar y documentar El Dance de Sariñena, y qué descubriste que no esperabas?
El libro lo impulsé en esa misma inquietud de preservar y difundir; fue sorprendente el ver el desconocimiento general que había sobre el Dance, incluso en los propios danzantes. Hay que enseñar y transmitir.
¿Cómo ha influido tu trabajo como editor e investigador en la recuperación de la memoria del Dance y en su valoración dentro del municipio y el territorio?
El libro recoge lo que es el Dance, que es mucho más que las mudanzas y la representación del día 2 de septiembre. Cualquier trabajo sobre la villa tiene que ser bienvenido. Hoy se han incorporado nuevos integrantes en la junta que intentan adaptar el Dance a la realidad actual, aunque no se lo están poniendo fácil los elementos inmovilistas. Yo defiendo que la innovación no está reñida con la tradición, y el adaptarse a las circunstancias del momento tampoco.
¿Qué crees que representa el Dance para la identidad de Los Monegros y por qué es importante conservarlo y transmitirlo a las nuevas generaciones?
Los Dances de Monegros son el elemento más importante de nuestra tierra en cuanto a historia, cultura, folclore, tradición, e identidad. Somos herederos de este gran legado y tenemos la obligación de preservarlo, enseñarlo y difundirlo. Se formó la coordinadora de los Dances de Monegros, que tengo el placer de presidir con un gran equipo de trabajo, para desarrollar acciones de promoción conjunta, que es lo que estamos haciendo, ¡acción!: jornadas, exposiciones, encuentros, charlas, desplegables, ferias… aunque todo lleva su proceso y tiempo; estamos ya trabajando en el proyecto Monegros, Tierra de Dance.
¿Qué papel desempeña la Tertulia Cultural Violinista José Porta en la vida cultural de Sariñena y Los Monegros?
Allende fronteras la denominan como un oasis cultural en Sariñena-Monegros. Llevamos más de quince años de encuentro cultural ciudadano, libre, reflexivo, con criterio e independiente. La tertulia ha sido un semillero de ideas, proyectos y realidades culturales; allí surgió la Plataforma Salvemos La Cartuja, el Día Orwell Aragón, el colectivo Sijena ¡Sí! , actividades culturales como jornadas sobre los Dances, el festival poético musical Arte bajo la luna o el Certamen de cortos Super 8. La Cultura planteada como elemento de impulso, visibilidad y desarrollo del territorio. Pero todo ello significa trabajo, esfuerzo y dedicación; para sacar adelante proyectos hacen falta tres virtudes: voluntad, voluntad y voluntad, además algo de tiempo y un poco de dinero, pero fundamentales las tres primeras.
¿Cómo surgió la idea de crear esta tertulia y qué objetivos se plantearon desde el inicio?
Surgió como elemento de encuentro participativo ciudadano y cultural, lo que pronto suscitó las críticas del sectarismo sariñenense, más interesado en destruir que en construir, en criticar y desprestigiar que en crear y hacer. El principal objetivo era disfrutar de la charla participativa y respetuosa, de realizar encuentros ciudadanos, que cada vez más se están perdiendo, y queríamos aprender y conocer, por lo que en apenas dos encuentros incorporamos la estructura actual: una conferencia en el propio restaurante donde cenamos con la tertulia posterior, formato que está funcionando bastante bien, tenemos una media de participación de algo más de veinte personas, lo cual está muy bien.
¿Qué tipo de temas, invitados o debates han marcado la identidad de la tertulia a lo largo de los años?
Hemos alternado pasado con presente y futuro. Hemos conocido nuestro patrimonio y entorno, pero también hemos querido ser reivindicativos y acercarnos a la realidad actual: La Cartuja de las Fuentes, Jubierre y el paisaje, campos de datos y aerogeneradores, el monasterio de Sijena y los bienes, patrimonio aragonés, el teatro, el cine, historia, despoblación, realidades sociales actuales, libros, matemáticas, tradiciones, el bandido Cucaracha, Casimiro Lana, realidad interior…
Temáticas de todo tipo que nos han ayudado a comprender un poco mejor el momento actual; sin miedo ni temor al debate, la reflexión y el ponerse en marcha, pues en las mentes con miedo no hay lugar para los sueños.












