El arte del mosaico. Hablando con… María Antonia Pérez

El arte del mosaico. Hablando con… María Antonia Pérez

por Salvador Trallero, octubre de 2026

María Antonia Pérez reside en Los Monegros (Sena) desde hace tres años, aficionada a los viajes, la lectura y la naturaleza, siempre se ha sentido atraída por las Artes; desde hace unos pocos años trabaja el arte musivario, el arte de los mosaicos. Impartió una bonita e interesante conferencia en el Museo de Sariñena el 30 de septiembre donde acercó a los asistentes a este proceso artístico, a sus herramientas e historia. Le felicitamos por su dedicación y obra artística, de la que una parte se puede contemplar en la exposición en el cafetín de la pastelería Trallero hasta el mes de noviembre.
Hablamos con ella:


María Antonia Pérez junto a algunas de sus obras

   

¿Por qué decidió desarrollar su parte artística y que le llevó a acercarse al arte del mosaico?

La idea de realizar cualquier actividad artística la tuve siempre, fue al prejubilarme cuando ya dispuse de un tiempo personal y espacio físico para dedicarlo a este fin. Empecé con el mosaico casi por casualidad.  En casa, acabábamos de reformar un baño, y con el material sobrante pensé en hacer una mesa sobre las patas de la antigua máquina de coser de mi madre. Los motivos los descargué de internet porque no tenía habilidad ni para dibujos simples.  A partir de ahí, realicé un boceto  para llevar a cabo la idea que me había planteado: un mosaico con fondo marino. Utilicé un pequeño martillo para romper las teselas de gresite y cola de carpintero como fijador. No consulté libros ni busqué mosaicos por internet en un inicio, solo me dejé llevar por la intuición y una idea de mensaje que quería dejar plasmado.
En la medida que avanzaba la confección del mosaico, me maravillaba  ver cómo a partir de las pequeñas piezas iba creando formas que daban vida a la idea de partida. Con esta primera obra el mosaico  me enamoró.  Tiene  cierto misterio que me atrajo y decidí que quería profundizar en este arte,  empezando por aprender a dibujar mis propias ideas. Me apunté a clases de dibujo. También consulté libros sobre Arte musivario, aunque en el mercado ordinario cuesta encontrar libros sobre mosaico.


En el patio del Museo de Sariñena


Frida Kahlo, detalle del mosaico

¿Y dónde aprendió?
Después de haber realizado cinco o seis obras por mi cuenta, vi que debía aprender a manejar las distintas técnicas. En uno de los libros que consulté, había publicaciones de una mosaiquista de Barcelona: Livia Garreta, Licenciada en Bellas Artes. Tiene un taller ubicado en el barrio de Gracia.  Asistí a sus talleres durante el curso 2013-14. Posteriormente, di clases durante dos cursos en otro taller que dirigía Petra,  una ex alumna de Livia.
Livia hizo que se impregnara en mí todo el misterio y belleza que refleja el Modernismo, el movimiento que da la utilización del trencadis y la idea de acercar la obra mosaiquista a la arquitectura que, en mi caso, acabó reflejada en paredes y suelos de mi casa. Petra me abrió más el campo visual y me permitió entrar en el concepto de mosaico contemporáneo  y conocer diversidad de materiales, aplicaciones y técnicas. Con su visión he podido desarrollar obras donde combino materiales diferentes  adaptadas a la decoración. Creo que con ambas profesoras y orientaciones he conseguido llevar a cabo obras de cierta complejidad. De todas formas, en el mosaico no hay que dejar de investigar, visitar museos y observar obras pictóricas que dan muchas ideas para pasarlas al mosaico. A mí es lo que más me atrae.

Vemos que en sus mosaicos hay una influencia clara de Gaudí, Miró o el Modernismo
Al margen de lo aprendido en los talleres, he dedicado  mucho tiempo a manejar libros de Gaudí, Miró y de arte pictórico en general. Practiqué mucho el dibujo para sacar bocetos  inspirados en  estos  y en otros artistas, pero siempre he intentado dar un aire personal a las obras que he creado.


¿Y que nos puede contar de las técnicas y los materiales que usa?
Todo va a depender de donde vaya a estar ubicado el mosaico a confeccionar o cual va a ser su finalidad.  Para un jardín forrando un banco o unos maceteros, lo más adaptable es una técnica en trencadis con azulejos de idéntico grosor, usando siempre como soporte y acabados material de albañilería. En exteriores es lo más estable para evitar deterioro  en el mosaico.  Si deseamos hacer una obra  para interiores, esto nos permite usar  unos materiales más variados porque no existe el inconveniente del deterioro ambiental del exterior. Aquí  se puede usar maderas como soportes y trabajar con materiales más sensibles como el cristal por ejemplo. También se puede hacer un acabado sin lechada y en la colocación de teselas permite un manejo más amplio de técnicas y de combinación de materiales.

¿Y en qué se inspira para comenzar un mosaico?

Creo que casi siempre hay una motivación de fondo cuando realizamos alguna obra artística. Yo siempre la tengo y puede ser muy variada: un regalo que quiero hacer; un lugar donde va a estar instalado; hacerlo en memoria de alguien; intentando emular la obra de otro artista pero con mi sello propio, etc.

 

No deja de ser un arte que muestra todo un recorrido por la Historia
En algunas obras que yo he realizado en mosaicos sí que he tenido presente estilos de arte musivario de otras épocas, es difícil desprenderse de lo que se ha  ido observado y aprendiendo anteriormente, pero también he intentado hacer algunas piezas sin seguir estilos determinado. Me he dejado llevar por mi intuición.

 
Varios de los asistentes a la charla cultural

 


Detalle de mosaico

Un gran trabajo con su dosis de creatividad y también de paciencia, pieza a pieza…

La paciencia es imprescindible en este arte, creo que como en todos. El mosaico tiene además un requisito importante después de acabar el boceto y antes de iniciar la obra: la preparación del material previo al montaje que implica un tiempo añadido. Si se trabaja con gresite u otros materiales que los presentan pegados sobre mallas de 30×30, hay que sacar las teselas una a una y quitarles el pegamento. Si se trabaja con azulejo, hay que realizar cortes con máquina de albañilería y tenaza para crear las teselas. Es importante no tener prisa, disfrutar mientras se realiza cada parte del proceso.  En la medida que se observa  que crece la obra y toma forma, es un gozo.

 


En el cafetín de la pastelería. María Antonia y Salvador Trallero